Gaspar

Todos de pequeños teníamos nuestro Rey Mago preferido. Unos preferían a Melchor, seguramente por ser el primero y de esa manera llegar antes. Pero la mayoría prefería a Baltasar, llamaba la atención un rey negro a los niños de mi época, en un país por aquel entonces donde no abundaba precisamente gente de esa raza.
Pero un servidor, seguramente por llevar la contraria, siempre fue de Gaspar. Me daba lástima de que fuese el olvidado, y lo convertí en mi Rey Mago. Pero éste año he visto a mi Rey excesivamente relajado en la cabalgata. Saludaba mucho, pero los caramelos me parece a mí que le sobraron más de la mitad.
Seguramente – pensé – será cosa de la vida moderna y sedentaria, porque se le veía flojito al pobre. Este año al menos, al pobre Gaspar, se le ha visto mucho de rey y poco de mago, no sé por qué… No sé nada…