Perdón

No era una manifestación a favor del amor libre y entre personas del mismo sexo, con sus carrozas horteras llenas de gente luciendo sus cuerpos de manera exhibicionista y sin ningún tipo de pudor pasando por delante de una Casa Consistorial donde luce una bandera multicolor en el lugar que constitucionalmente le corresponde a otra.
Tampoco era una marcha ciclista, cortando una de las arterias principales de la ciudad durante toda una mañana por donde paradójicamente existe un carril-bici que en algunos tramos tiene más anchura que la propia acera, causando molestias durante toda esa mañana al resto de ciudadanos, incluidos los que usan el servicio público de transporte.
Tampoco era una botellona en medio de una calle incumpliendo una ley que prohíbe beber bebidas alcohólicas en la vía pública.
Tampoco era una manifestación para defender el aborto libre y gratuito…
Sólo era la celebración de la Apertura de un Año Jubilar en la segunda Parroquia de Triana, otorgado por cumplir cien años de servicio a esa parte del barrio. Un acto que sólo duraba quince minutos en la Puerta de la mencionada Parroquia y que, naturalmente, había sido comunicado en fecha y forma al Distrito para que cursara el correspondiente corte de tráfico en esos quince minutos, desde las 11:45 h. a las 12:00 h. del domingo 30 de enero.
Precisamente – digo yo – por tratarse sólo de esto último y no de los casos al principio mencionados, habrá sido por lo que la Policía Local ha brillado por su ausencia.
Sólo con que hubiese venido un patrullero durante, insisto, QUINCE MINUTOS para desviar el trafico de Castilla a Procurador hubiese sobrado, pero por lo que se ve, era mucho pedir.
Sólo me queda pedir perdón en nombre del centenar largo de personas que hemos estado en el acto, a los conductores que lógicamente han protestado.
Y al Distrito, o a quien corresponda, pedir perdón porque hemos ido sin bicicleta. Pedir perdón porque la mayoría somos heterosexuales. Pedir perdón porque la totalidad de los que habíamos allí somos cristianos y defendemos el derecho a la vida…
¡Qué le vamos a hacer! Nadie es perfecto.