Besarte

Hace aproximadamente un lustro que lo perdimos. Desde entonces, el Domingo de Resurrección no era el mismo. Seguía habiendo Misa de doce. Se seguían repartiendo los lirios que horas antes Él pisaba. Seguía habiendo encuentro de hermanos que entre el cansancio y la melancolía volvían a vivir en charla distendida y anécdotas el gozo vivido pocas horas antes, resistiéndose inconscientemente a admitir el largo camino para volver a repetirlo. Todo, aparentemente parecía igual, pero Él, permanecía distante, frío, en el paso.
Hace aproximadamente un lustro, un cabildo de hermanos aprobó cambiar el Besapié de Jesús Nazareno del Domingo de Resurrección al segundo fin de semana de Cuaresma, alegando los defensores del cambio, principalmente, el cansancio de un Sábado Santo - después de una estación de penitencia - para el montaje del mismo, además de que en la nueva fecha, contaría el Besapié con dos días. Razón no les faltaba, la verdad, pero la mayoría de estos hermanos – pasado el tiempo - también añoraban lo anterior.
En las nuevas Reglas que la Hermandad está sometiendo al Cabildo General en estas fechas, la aportación de un hermano parece haber dado con la solución, ya que una de las Reglas, ya aprobada, deja el Besapié en la fecha que hasta ahora se hace: segundo fin de semana de Cuaresma. Pero añade un Besamanos a Jesús Nazareno, que se realizará todos los años el Domingo de Resurrección.
De nuevo, el Domingo de Resurrección tendrá en los lirios recogidos sabor a cercanía.
De nuevo será menos duro el final de la Semana Santa al tenerLe más cerca.
De nuevo se llenará de su aroma un suelo de abriles que anuncia farolillos.
De nuevo volverá a la frialdad de un Sagrario cerámico con el calor de los besos de los suyos.
De nuevo, podré ver en la tranquila y reposada tarde de la Pascua revolotear junto a Él a los que ya no están con nosotros.
De nuevo, la Hermandad de La O se vestirá de gala en la Pascua.
De nuevo, será menos dura la espera y la andadura hacia un nuevo gozo, tras poder besarte.