Luz

Hoy he notado tu tibia presencia en mi ventana. Hoy, desde mi atalaya, te he visto tímidamente queriendo vencer al frío y húmedo cielo.
Sé que aún te quedan varias batallas para instalarte en los sentimientos definitivamente, pero hoy te veo dispuesta a ganar la primera. Hoy, auguro una semana disfrutando de tu primer triunfo.
Tu fuerza empieza a vislumbrar tiempo de gozo. Tu calor empieza a dibujar altar de jura y reparto de pasaportes a la gloria. Tu mediodía empieza a asomar su sol por una Alcaicería de cartón y rejilla. Tu amanecer empieza ya a buscar balcón privilegiado para recibir palmas entrelazadas y sentir de cerca perfiles asimétricos entre bambalinas.
Hoy te he notado llegar. Como siempre. Como siempre te espero; como siempre, me has sorprendido. Desde hoy seguiré tu lucha con el invierno, viendo como de vez en cuando le darás vidilla para que su derrota no sea humillante. Pero estoy seguro que él, al igual que yo, ha notado tu presencia y se sabe derrotado. Él sabe que te ha de entregar la ciudad para que la llenes de aroma y color. Él sabe que aunque algún día te gane, tendrá que ir desistiendo de su fuerza, hasta que definitivamente tenga que entregarse a ti en una plaza. En una rampa. Donde una blanca fila llena de ti y de algarabía, ponga fin a la lucha que hoy he visto comenzar.