martes 30 de agosto de 2011

Agosto


Te vas y sólo me dejas los sobacos escocidos, y el contador de la luz temiendo que llegue el tío y apunte en la maquinita con aires de desafío el sablazo que su empresa dejará con poderío en lo alto de mi lomo sin que yo diga ni pío.

Te vas a la vez que vuelve otra vez ese gentío, que con sus carnes morenas me llega desde el estío a ocupar mi aparcamiento que siempre estaba vacío esperando que llegara de comprar los desavíos un servidor con su coche a su libre albedrío.

Te vas, pero yo te juro, que desde un inmenso hastío, no te voy a echar de menos desde mi rincón sombrío, porque vaya la que has dado en ésta orilla del río sin ni siquiera un momento relajado de rocío.

Así que, querido agosto: vete por donde has venío.

2 comentarios:

Manolo Sousa dijo...

Paciencia, el otro día pasó por mi casa ensayando er carro de las castañas... un abrazo!

trompeta-sangre dijo...

Unos tanto y otros tampoco, ahora me quedo yo temblando ante la factura del gas los próximos 7 meses ¡Qué frío!