Jamás hubiese pensado el bloguero, cuando jugaba a ladrones y policías en aquel coche americano abandonado a su suerte en el gran patio de albero que servía de antesala al cine Avenida de verano que, por ese suelo, iba a crearse una calle con tu Nombre.
Una calle desde la Cava a Castilla. No podría ser otro suelo. Desde la Cava a Castilla cruzando Alfarería. Una calle entre aromas en el recuerdo de damas de noche de dos cines de verano. Una calle sobre un suelo de arcilla alfarera; esa arcilla alfarera que sirvió para hacerte el Altar desde donde recibes a tu barrio.
Siempre buscó el bloguero el camino más corto hacia tus plantas desde el día que te conoció… ¿O fuiste Tú el que conoció a él? Quién sabe. Sabrás Tú mejor que el bloguero cuantos de los que te buscaron en vida pisaron el suelo que hoy ocupa tu calle. Sabrás Tú mejor que nadie cuantos, en la intimidad de una fría y húmeda alcoba de corral de vecinos sobre ese suelo, solicitaron tu ayuda mirándote en una vieja foto en blanco y negro entre los pobres adornos de una vieja cómoda.
El barrio ha cambiado. Como todo. Hoy el hambre más que en él, viene a él. Viene a él en un comedor que unas monjas mantienen contra viento y marea. Precisamente es ahí donde el destino ha querido que empiece tu calle. Cosas del destino: un camino más recto desde el hambre al Sagrario; un camino más recto desde la Cava a tu altar de cerámica trianera.
Lástima que para el bloguero la Cava sólo sean recuerdos. Lástima que para el bloguero esa nueva calle ya no pueda ser el camino más corto antes de su estación de penitencia entre el raso morado de una tarde de Viernes Santo.
Al bloguero, además de sentir una gran alegría, sólo le queda – como a tantos trianeros – el soñar lo bonito que sería poder poner en el remite de sus cartas: calle de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

4 comentarios:
Felicidades Diego. Antes que nada al Señor de la cava, a ti y a todos los hermanos y devotos de Él y de su Bendita Madre de la O.
Triana es aún, ahora, más grande al poder contarlo en su nomenclátor de calles.
Un abrazo
Muchas gracias por la parte que me corresponde, No cogé ventaja, ¡miarma!
La verdad es que sí, ya iba siendo hora de contar en el nomenclátor del barrio con un trocito dedicado a Él.
Un abrazo.
ya tengo un trocito de sagrario en mi calle, y con las puertas abiertas las 24 horas. que mas puedo pedir
como diría el pregonero: "con dos penitas me muero,yo no fuí tu costalero, ni pude nacer en Triana".
Un abrazo, desde Granada...
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