Contando nubes

Confiesa, en voz alta, que a partir  de ahora se va a dedicar a lo que se viene dedicando desde hace años: contar nubes. ¿Cuándo bajo vuesa merced de ellas? A lo mejor se dedicó a buscarlas para que con su maná regasen los brotes verdes que sólo él veía.
La verdad es que el estar en las nubes es un estado de gracia, aunque maldita la gracia que le ha hecho ese estado en el que vuesa merced se ha mantenido impasible a cerca de cinco millones de personas que se han tenido que dedicar a lo mismo que vuesa merced: contar nubes.
Me imagino que desde las nubes la crisis se ve como un castigo divino; como un diluvio justiciero que nos merecemos por una economía heredada de los Reyes Católicos, que son los culpables de todo… y además, eran católicos.
Pues que tenga vuesa merced un buen viaje por las nubes. Vaya con Dios, con perdón. Pero por favor, no las atraiga -a las nubes – puesto que bien sabe vuesa merced – aunque lo mismo ni lo sabe – que nos deja en su partida con el agua al cuello.