Corral

Tuvo que ser noviembre, con sus luces enlutadas, el tiempo que puso fin a una vida por la Cava. Aquel día estrené nostalgia de algo que comenzaba hace casi once lustros entre aflamencadas nanas en un corral de vecinos con flores en sus ventanas, olor a copa de cisco y añil en su ropa blanca.
Hoy la cuna está más lejos, y los recuerdos emanan llenos de colores vivos y lenguaje de Triana, que se han convertido en grises de una tierra especulada que entre miserias espera la piqueta despiadada.
La soleá se derrumba, mientras los vientos acaban con las voces corraleras que sin piedad son cambiadas por acentos extranjeros de un Babel de fría mirada.
Aquel día dije a mi cuna, adiós con toda mi alma.
Sentí que me llegó el día, que a muchos, ya les llegara.