Luz de Vida


No les importó la calle. No buscaron el sonido de las bambalinas y el compás de la música. No les importó el arco iris que se alzaba sobre el río. No les importó El Postigo, ni El Arenal, ni la hermosa luna que nos recibía por el Altozano… No les importó nada de eso, porque cumplieron de sobra con su cometido, que no era otro que el de alumbrar su Cara con unos nombres que Ella bien conoce.
Bajo su amparo nacieron, y justo delante de Ella iban alumbrando su hermosura con la intimidad de las oraciones secretas. Sólo Ella los veía ¿quién mejor? Quien mejor que Ella que le dio vida a la Vida.
Para Ella la mejor defensa de la vida. Para Ella la mejor alianza de civilizaciones. Para Ella la mejor ofrenda. Sin razas. Sin dogmas. Sin creencias religiosas concretas. Sólo con lo que Ella nos trajo: Vida.
A Ella pediremos fuerzas para que, año tras año, podamos ir engrosando su candelería con nuevos nombres llenos de esperanza y vida desprendiendo luz sobre su Maternidad.
A Ella rogaremos para que nunca nos falten las fuerzas para ayudar a traer vida. Vida que le seguiremos ofrendando cada Viernes Santo en forma de luz: Luz de Vida.