A ti


Hay quien se queda en tu dermis, y pierde la oportunidad de ahondar en los sentimientos que se esconden tras tu faz de alegre dicharachera de peineta y de corral, donde tu alma se esconde en una alcoba encalá adornada de recuerdos que intentas recuperar en este mundo cateto de piel sensibilizá en el que tan sólo cuenta, el chiste sin ningún compás.
Y yo aquí, con mi teclado, buscando como cantar con espíritu de seise la que sé que es tu verdad y solamente perciben los que te saben amar, sin ponerte condiciones, ni intentar manipular los encuentros con tu alma sin buscar la falsedad de los vuelos de una falda de volantes caducá.
¿Y que le hacemos, cariño? Habrá que continuar: tú conmigo, y yo a lo mío. Y sin mirar hacia atrás seguir paseando juntos lo que nunca entenderán los que en el tópico quedan y pasan de valorar lo que en realidad encierran estos ripios, sin cobrar, que en la orillita del río convertida en un altar, todos los días que puedo, te vengo a depositar.
Vieja Dama, tú lo sabes… ¿Tú crees que lo entenderán?