Habemus Circus


Llevo desde esta mañana acordándome de aquellas sevillanas de los Cantores de Híspalis que decían: “A bailar, a bailar, a bailar…”
Eso es lo que parece que proponen (ordenan) desde la Plaza Virgen de los Reyes a los cofrades para el próximo año: Año de la Fe. ¡A sus órdenes! Contestarán desde Las Lapas… Perdón: desde la calle San Gregorio. Y que buenos son, Rouco y monseñor, que nos llevan de excursión.
Y digo yo: ¿El señor arzobispo no sabe que el 17 de febrero de 2013 (primer domingo de Cuaresma además de tercer domingo de febrero) hay un montón de hermandades en Sevilla que celebran, según sus reglas, su Función Principal de Instituto y la posterior Comida de Hermandad?
¿Este señor no sabe que, precisamente por eso, el Vía Crucis del Consejo (el cual él, por su cuenta y riesgo, ha suspendido para el año 2013) se celebra siempre un lunes, para no coincidir con ningún Quinario?
Dice que el “macro-mega-yupi-viacrucis” que se le ha ocurrido se celebrará en la avenida de la Constitución. Pero ¿cómo? ¿Irán las Imágenes una detrás de otra y se irá rezando dicho Vía Crucis? ¿O por el contario se “aparcarán” a uno o ambos lados de la susodicha avenida y será él el que vaya pasando por delante de ellas? ¡Vaya, me acabo de acordar de otro circo!
También me acabo de acordar que la Archidiócesis no tiene “Arzobispo-móvil”, aunque lo que sí hay en la avenida es una carril-bici y otro para el tranvía. Tampoco quiero dar ideas. No sean malos. En fin…
¡Ah! Y por cierto ¿qué estarán pensando en Torreblanca y en San Vicente de todo esto?
Yo, la verdad, es que esto del año de la Fe, con la que está cayendo, me sugiere más que un Vía Crucis extraordinario, un paseo por el comedor de la calle Pagés del Corro o el Pumarejo; o por la calle Santa Ángela de la Cruz; o por la sede de Cáritas: o por los economatos y fundaciones que las hermandades mantienen… Esa es la fe que la sociedad necesita y demanda de la Iglesia hoy en día.
Dejen a Sevilla y sus costumbres tal como el tiempo y ella las ha ido modelando.
Hay un refrán que dice así: “Allí donde fueras, haz lo que vieras”.
Ni Sevilla ni sus devociones son el instrumento ni la pandereta de nadie. Porque, Sevilla no hay más que una, y a ti te encontré en Sigüenza.