Parece mentira lo que se puede ver a través de un farol. Se puede ver una centenaria historia. Un presente y un futuro. Una lágrima. Un compromiso. Un arrepentimiento que merece la pena y otros que no tanto. Una ausencia recordada y otras casi esperadas. Besos cortos en su altura e inmensos y puros de corazón. Un recuerdo. Una compañera. Un capirotero… y otro. Una Cuaresma nueva y conocida a la vez. Una fila que comparte tu camino. Un nudo de garganta ajeno… y otro propio que te impide ver con claridad y no sabes como limpiar sin que se note. Una veteranía enseñando a su sangre en brazos. Un loco como tú. Una mano temblorosa. Un sueño. Un deseo. Un rezo. Un guiño. Una sonrisa. Una promesa. Un ruego. Un Evangelio junto a unas Reglas… y besos; muchos besos…
Parece mentira lo que se puede llegar a ver a través de un farol en apenas veinticinco minutos el primer domingo de Cuaresma.



