Sueño de siesta


El Corral ya no es lo que era ni mucho menos. Aquel Corral lleno de cal y almidón con niños jugando en el patio entre macetas de geranios. El corral se ha convertido en una Torre de Babel en ruinas, habitado por tribus nómadas, y en sueño especulativo para sus dueños, manejando subvenciones politiqueras para sus intereses, usándolas en falsas restauraciones que lo único que pretenden es deteriorarlo cada día más para llevarlo a la ruina de una vez por todas.
Aquí donde yo habito, en el corral, en la Cava, ya los únicos vecinos que hablan el mismo idioma que yo y el niño son Concha y Antonio, con ochenta años (+ IVA) cada uno, bueno también está el Richa, que es más joven, pero como siempre está colgao, tampoco se le entiende nada. Los demás vecinos hablan más malamente que el Bono comiéndose un polvorón, y cuando lo hacen entre ellos, es enteramente una pelea de perros.
El otro día me vino el niño del colegio preguntándome sobre una palabra en inglés, y yo que de inglés lo único que sé decir es Chehte y porque no me gusta el Ducados, cogí y le pregunté a Antonio: Antonio ¿usted sabe inglés?... Y me dijo que no, que no era de la ingle; que toda la cojera que tiene es de las cervicales; que se lo han dicho en el ambulatorio del Tardón... Po nada Antonio, que se mejore usted, hasta mañana.
Menos mal que cuando volví de la visita a Antonio, me encontré que había venido a visitarnos mi primo Lolo, que sabe inglés porque se dedica a traer Winston de Gibraltar, y allí, cómo aquello es de Inglaterra…  pero tampoco entendía lo que significaba la palabrita que traía el jodío niño del cole...
Y así vivimos, entre guiris, puntales y goteras... por cierto, hablando de goteras ¿hoy no está lloviendo, verdad? ... ¿entonces de qué coño es esa gotera de la alcoba? ... aravengo… ¡¡¡¡¡CONCHAAAAA!!!!!