El "andar trianero"


Este mundillo de la Semana Santa moderna, desbordado de información durante todo el año por infinidad de portales, foros y blogs en Internet donde, naturalmente, hay que incluir éste desde el que servidor escribe, tiene tantos tópicos como frikis.
Somos especialistas en encasillar aspectos de la Semana Santa y todo lo que la rodea, y admitimos como dogmas, adjetivos y definiciones sin ningún tipo de fundamento, lo mismo que damos por verídicas leyendas e historias bien contadas.
Discutir sobre esto del “andar trianero” es tan absurdo, como hacerlo sobre el sexo de los ángeles.
Para empezar, habría que hacerse una reflexión: ¿qué hermandad de las que radican en este barrio, representa por sí sola ese supuesto “andar trianero”?. Si ante esta reflexión, dejamos a un lado las pasiones particulares de cada uno, llegaremos a la conclusión de que dentro del mismo barrio hay diferentes formas de llevar los pasos. No mejores ni peores; sino simplemente diferentes.
Lo que pasa, es que algunos tienen tanto afán de protagonismo y tanto exceso de ombligismo, que llegan a adueñarse hasta del nombre de un barrio, para convertirlo en adjetivo de “su forma” de entender una fiesta de toda la ciudad. Incluso usan el nombre del barrio para identificar el de una hermandad de éste, y ya no como adjetivo, que sería hasta comprensible; sino como nombre propio, como si en el barrio no existiesen más hermandades.
¿Cuál es el “andar trianero”, el que lleva el paso del Soberano Poder ante Caifás con esos cambios perfectos y esos izquierdos por delante que a todos nos ponen los vellos de punta, o el que lleva el Santísimo Cristo de la Expiración, siempre de frente, sobre los pies?.
¿Cuál es el “andar trianero”, el del paso del Señor de las Tres Caídas con ese portento de fuerza, incluso andando para atrás, que pone cada madrugada a La Campana bocabajo; el del paso del Señor de las Penas de la Hermandad de La Estrella que cada Domingo de Ramos llena de compás y colorido el sol de la calle San Jacinto o el que lleva el paso de Jesús Nazareno de la hermandad de La O, con paso racheado y largo y siempre de frente?
Por favor, no encasillemos, que ni son todos los que están, ni están todos los que son. Porque paradójicamente, en el resto de la ciudad hay pasos que en su “andar” se parecen a los pasos de Triana, pero por separado, y sin necesidad de ser de este magnífico barrio.