Digo yo...

Si tú a la Vane la quieres como al sol de la mañana y hasta le chupas los pirsins como un helao de avellanas y te vuelve majareta su tatuaje de rana…
Si a ti el Yónatan te pone como una tarde solana y por él bebes los vientos y quieres llenar de canas tu cabeza con el tiempo al lado de su banana…
Si a la Yeni le juraste, por la salud de tu iguana, en un romántico ocaso mirando para San´tana que nunca podrías vivir sin sus dos cachas serranas…
Si al Kevin con su pelao de marina americana le juraste amor eterno, del que dura hasta mañana, cuando te montó en la moto y te encontró la diana…
Digo yo, queridos míos: cuando vengáis a Triana, traeros la tarjetita, la del cajero, la plana, y sacáis unos euritos - que tampoco esto es La Habana - y os metéis en un bareto para celebrar con ganas ese idílico romance de góndola veneciana…
Y si traéis candaditos, en vez de por la baranda de ese puente tan bonito con su Cupido de ojana, ¡metéroslos por el culo!… y adiós a las almorranas.