Papeleta de Sitio

En los próximos días se llevará a cabo su reparto. En los próximos días, se llenarán las dependencias de las hermandades de ilusionados hermanos y hermanas buscándolas en filas de comentarios sobre recuerdos, deseos y partes meteorológicos. En los próximos días, los más sentimentales, podremos tocarla e incluso olerla. En los próximos días, un simple papel, se convierte en un salvoconducto para la gloria.
Mucho ha cambiado – como todo – su elaboración. Hoy, una impresora – salvo excepciones – hace las veces de una manual tinta de mayordomo que, tras las pertinentes preguntas: ¿cera, o cruz? ¿Cristo, o Virgen? Escribía tu nombre sobre un papel con el membrete del título completo de la Hermandad para convertir tu ilusión en realidad.
En la intimidad de tu casa gustarás de leerla detenidamente. Volverás a releer las normas para la Cofradía escritas al dorso aunque prácticamente te las sepas de memoria.
Y como dije antes, los más sentimentales, los más rancios, incluso la oleremos buscando recuerdos de antifaz y cera.
Nunca permití que nadie sacase en mi nombre mi Papeleta de Sitio. Siempre lo he hecho personalmente. Del mismo modo, siempre he procurado que mis hijos y allegados lo hagan personalmente, y salvo razones de peso, así ha sido.
En estos días de vísperas llenos de sueños y aromas, nos llega el maravilloso rito de sacar la Papeleta de Sitio que, junto al no menos maravilloso momento de desplegar nuestra túnica sobre una percha para ir quitándole arrugas al aire de la Cuaresma, llenará nuestros sentidos para de nuevo devolvernos a esa niñez que todos llevamos dentro.