Tándem perfecto

Era el veintiocho de febrero de mil novecientos ochenta y cuatro. Día de Andalucía. En el recordado patio de las antiguas dependencias de la Hermandad tuvo lugar el primer encuentro.
La mañana soleaba el limonero de aquel patio, y unos chavales con sus cornetas y tambores venían a demostrar a los presentes que no se arrepentirían del contrato que, días antes, la Hermandad había firmado con ellos para que acompañaran con sus sones cofrades el caminar de Jesús Nazareno el Viernes Santo de ese año.
Aquello fue algo más que un concierto, pues desde que empezaron a interpretar su repertorio nos vino a la memoria de los presentes los sones de unos uniformes grises que la Hermandad había perdido en la anterior década y que, para muchos hermanos, se identificaban plenamente con el andar del Señor.
Ahí comenzó una historia que ya ha cumplido tres décadas. Años llenos de satisfacción en ese tándem perfecto que forman cada Viernes Santo la Banda de cornetas y tambores de Nuestra Señora del Sol y el personalísimo caminar de Jesús Nazareno y que, para la inmensa mayoría de cofrades, es difícil ya de imaginar de otra forma que no sea la de ese mar de plumas blancas tras la estela de aroma que va dejando Nuestro Padre Jesús Nazareno por las calles de Sevilla. Mar de plumas que ha llegado a incrustarse entre el raso morado de la cofradía de tal manera que podemos decir que forma parte de la misma como un elemento más.
Durante este tiempo no han faltado las vivencias, y no han sido pocas las lágrimas que hemos derramado juntos. Unas de gozo, y otras de dolor. Unas de alegría ante un Viernes Santo lleno de luz como el de este año, y otras de impotencia ante la frustración de tener que quedarse en casa. Y ha sido en esos momentos donde ha quedado claro el cariño de la Banda hacia la Hermandad, sintiendo junto a ella sus penas y alegrías, demostrando su vinculación por encima de una relación meramente profesional.
Llegada la cuaresma de dos mil uno, la Hermandad se vio envuelta en una situación que no merece la pena recordar, pero que le llevó a plantearse el salir esa Semana Santa sin acompañamiento musical al no poder hacer frente a ese gasto. Pero lo que sí conviene recordar, es que a la por aquel entonces dirección de la Banda, le faltó tiempo tras enterarse de aquella situación para presentarse en la Hermandad con una carta donde se comprometían a tocar aquel año gratis, renunciando a sus honorarios. Aquel concierto en el Quinario del Señor de ese año será difícil de olvidar para muchos.
Aquel detalle, ponía de manifiesto la consistencia de la ya por aquel entonces larga relación entre la Hermandad de La O y la Banda  de CC y TT de Nuestra Señora del Sol. La Hermandad, pocos años después, quiso ponerle rúbrica, invitando a la Banda a que firmara en su Libro de Honor, acto que se celebró en la Sala Capitular de la Hermandad ante la Junta de Gobierno tras un concierto.
Durante todos estos años, han sido varias las direcciones que han regido la Banda, al igual que también han sido varias las Juntas de Gobierno que han dirigido la Hermandad, pero el cariño entre ambas instituciones nunca ha faltado, sino todo lo contrario: se ha ido solidificando con el tiempo.