De Pascuas a Ramos

Poco sabéis de misas. Sólo sabéis de pescao, de pescuezo, por supuesto. De despachos y saraos, donde entre vanidades, falsa risa y bacalao, fabricáis la mercancía con la que de Pascuas a Ramos llenáis vuestras barrigas sin al agua darle un palo.
Qué pena y qué asco dais en los púlpitos pagados, despotricando de todo como jueces endiosados que ven paja en ojo ajeno sin ver los fallos clamados floreciendo en vuestras casas que, tenéis tan bien tapados.
Manipuláis noticias y tergiversáis los datos, que algún pelota de guardia, con intereses velados, os manda cobardemente en correos envenenados que picáis soberbiamente sin haberlos contrastado.
Sois la escoria de este mundo, de devociones, guardado en los corazones de miles de sevillanos que con su entrega y trabajo, siempre desinteresado, mantienen y le dan vida a todo este tinglado del que vosotros coméis, junto con espabilaos que a vuestro plato se arriman traicionando lo sagrado.
Sois mercaderes del Templo que, el  que va crucificado y a las calles de Sevilla sale gracias al trabajo anónimo de muchos fieles por vosotros criticados, no dudaría a latigazos de vuestros púlpitos echaros, y hasta llamaros carroña, de sepulcros blanqueados.