Canina

¡Ay Canina de mis huesos! No masuste al personal. No me incomodes a viejas queriéndote tú parar justo delante de ellas en la carrera oficial. No me crees zafarranchos, de gente que viene y va para evitar tu presencia y tenerte que mirar con los deditos cruzados y dudando, si rezar, o acordarse de tus castas con tanta malafollá
Cuando el epílogo llega a esta santa semanita, no sé si me pongo triste porque todo se marchita o por notar tu presencia en la bola sentadita rodeada de fantasmas con capas y con levitas.
¡Canina de mis desvelos! ¡Canina de mis tormentos! No es que seas desagradable, no es que seas un esperpento, ni que no seas sevillana, ni que produzcas canelo, pero por favor te pido cuando pases recorriendo sobre los pies la avenida a la altura de mi asiento, que no te pares delante a descansar un momento, porque mevialevantá pa acordarme de tus mu… las.