Y tú ¿de quién eres?

Qué pronto os apuntáis para contarme mi patria. Veis un vídeo en Internet, y ya sabéis de su gracia, de su historia, de su vida, de sus leyendas y fábulas, de sus silencios ocultos y del sonido que emana en la brisa que acaricia con el frescor sus mañanas.
Con el libro de Petete, culmináis ya vuestra cátedra, y memorizáis sus datos; sus datos y sus erratas, y empezáis a largar fiesta y a contar vuestras batallas exagerando el acento si para el fin hace falta… Y me contáis lo que ha sido mi nacimiento y mi infancia, mi adolescencia de amores y mi madurez fraguada mamándola día a día; paseando por su alma; queriéndola como mía; sintiéndola como amada… Y entre el despiste de algunos, los tópicos, las erratas y la manipulación de otros queriendo llevar el ascua al lado de sus mentiras y la verdad ocultarla, resulta que yo he nacido en Andorra, por mis castas, o me estoy amamonando por la edad y por las canas y me saltan los fusibles y no me acuerdo de nada.
Yo creía que donde un día la primera luz me daba, era un barrio de Sevilla al que llamaban Triana. Con sus casas, con su puente, con su gente; buena y mala, sus fiestas, sus hermandades, sus peñas y su cucaña. Y ahora resulta que no; que nada de eso es Triana, sino que es procesión con una Virgen mu Guapa. La Feria, ahora son “las ferias”; son faralaes las gitanas; los calentitos son churros y si los pasos no bailan, es que no saben andar, o su andar, no es de Triana… a no ser, que en un despiste, meta el patero la pata -la suya, no la del paso- y dé aquello cojeadas. Entonces, los del Petete, los videos y las erratas, comenzarán su pregón: “¡óle, óle, asssín se anda! con la grassssia de Sevilla; con andares de Triana”.