Mi Barrio

Mi barrio es:
De moñas de jazmines que las ancianas se colocan en el pelo.
De cines de verano con ambigú de “selecta nevería”.
De puestos de higos chumbos, chufas y búcaro con agua fresquita.
De campo abierto donde se juega a la pelota y se coge paloduz.
De tiendas de ultramarino con cajones de madera, cartuchos de papel de estraza y deudas secretas.
De corrales de vecinos encalados en cuaresma de túnicas almidonadas.
De bautizos con vino blanco y velatorios con aguardiente.
De veranos de mangueros y calzonas de loneta: ¡mangueeeero, agua quieeeeero!
De vendedores de kokis y trileros de ruleta que premiaban con pasteles.
De cromos, canicas, trompos y diábolos.
De parejas pelapavas en zaguanes encajados.
De torteras en cintura haciendo cola en el horno.
De humo de tejares, ennegreciendo la ropa que no daba tiempo recoger de las azoteas.
De copa de cisco y carbón, que atufaba al que se dormía.
De tabernas de serrín, fandangos y soleás.
De Velá de murga y avellanas verdes.
De castañas y batatas.
De Iglesia grande con tres hermandades.
De Boca del León amenazando riadas.
De pan con aceite y onzas de chocolate.
De civiles y calés.
De Nochebuenas mu güenas y Reyes Magos cortitos.
De pavias y calentitos.
De tranvía con jardinera y tope lleno de niños.
De pintores de brocha gorda y vena distraída cantando por la Piqué.
De serenos borrachines.
De ceramistas ilustres.
De rotura de alcancías con las calores de mayo.
De higueras y moreras, deleite de los chiquillos.
De buenos peones del muelle… y mejores costaleros.
De toreros de paisano que en sus andares se les notaba.
De puerto camaronero y marineros de agua dulce.
De limpiabotas bohemios.
De café de pucherete.
De mulillas de Maestranza y del carro de la nieve.
De aljofifas y escobones.
De alhucema y jabón verde.
De poleá con pan frito.
De tantas y tantas cosas...

¡Qué bonito era mi barrio! Ya tan sólo queda el sitio.