Ojana sardinera

Conozco yo a unos trianeros, que siempre han sido de honor. Unos viven, otros no, pero no fueron rastreros de una banda de embusteros que subvencionados viven, y al son del poder escriben su Triana de mentiras, buscándose la comida en migajas que reciben.

Conozco yo a unos trianeros, que no viven en Triana, pero le dieron la fama, antes de que unos caseros especulando los suelos arrebataran sus cunas. Y con la cálida luna, se sonríen cuando escuchan contar a cualquier babucha su historia en una tribuna.

Conozco yo a unos trianeros, que nunca tendrán diploma, pues cuando a Triana asoman no están los titiriteros que manejan los dineros y manipulan la historia. Tan sólo está la memoria en Viernes por la mañana que, con la tarde, a Triana, la llenan de luz y gloria.