Por si acaso...

Yo no soy de esa “triana” que en minúsculas escribo, que tiene como adjetivo expresiones chabacanas; la que catetos alaban y se montan en su carro.
Yo soy, de la que con barro, inundaba los tejares y en el aire, cual puñales, ponía cantes de desgarro.

Yo no soy de esa “triana” de aduanas y divisas,  que sin conocer su brisa, aparece en caravana; la que la cree la fulana que a su compás va a bailar.
Yo soy, de la que su andar lo lleva siempre de frente, humilde, pero decente, cumpliendo sin molestar.

Yo no soy de esa “triana” hortera y de cartón piedra, que a costa de su nombre medra, vendiéndola de forma vana; la que se cree ser el ama de un regimiento de horteras.
Yo soy de la corralera; la que cumple lo que dice, sin que nadie la utilice: de Triana, la de veras.