Síntesis

Para el bloguero, es el rincón de Sevilla por antonomasia. Es la mejor síntesis de la ciudad en estado puro. En ese lugar, además de ver a Sevilla, se la puede oír y oler.
El mejor momento es el amanecer veraniego, cuando aún los forasteros no han tomado el entorno buscando tópicos y camisetas a la vez que son perseguidos por un “seudo-cantaor” guitarra en mano.
Cuando en el frescor del amanecer, la soledad de tus pasos te llevan por el Callejón del Agua, ya empiezas a intuirlo, y al llegar a la cancela, siempre abierta, del acceso a la calle Judería por la calle Vida, incluso antes de verlo, lo escuchas y lo hueles.
Hueles el jazmín que asoma por la cornisa que corona la cancela, mientras empiezas a escuchar de fondo el tímido gorgoreo del agua en una fuente que le da forma a un rincón del lugar. El sonido sigue guiando tus pasos que, involuntariamente, se ralentizan conforme te acercas.
Allí, bajo un sol que empieza a chorrear por un encalado torreón sobre un sigiloso pasaje, te sientes dentro del corazón y el alma de la ciudad. Sabes que a escasos metros se te mostrará la Giganta contemplada por naranjos en un hermoso y blanco patio, pero en el recogimiento del lugar, se abren todos tus sentidos y piensas, mientras los esparces, que ella puede esperar.
Es mi secreto rincón, hoy confesado. Es la síntesis donde mejor veo reflejada el alma de la ciudad que me vio nacer. Es Sevilla en estado puro. Es, por antonomasia, el rincón entre todos los rincones del alma de Sevilla.