Atrio

Tiene San Antonio un Atrio, que al llegar la Madrugada de un Viernes de primavera con la luna llena y alta, retrocede entre los tiempos como un hechizo de hadas.
Se va llenando de sombras puntiagudas y alargadas que, afirmando con la voz, su presencia centenaria, van formando una cadena de cera morada y blanca.
Entre ella se entremezclan, cruces de empinadas aspas, guión con fecha gloriosa, bandera de voto y blanca, espada de sacrificio y luz en cera portada.
Sin parecer que se mueva; como agua reposada, se va vaciando en el Templo sin ligerezas ni pausas, dejando de nuevo el Atrio vacío de cuerpos y almas esperando otro azahar, con la luna llena y alta, de antifaces primitivos y promesas renovadas…
Tiene San Antonio un Atrio, donde el tiempo apenas pasa.